Mensaje del 20 de mayo de 2020

Queridas familias,

A medida que la pandemia avanza y la paciencia se agota, el cuidado personal es más importante que nunca. Parte del cuidado personal es utilizar nuestra inteligencia emocional, lo que significa:

  • ser consciente de nuestros sentimientos
  • tenerlos validados por nosotros mismos o por otro
  • sosteniendo nuestros sentimientos sin juzgarlos
  • mirando a ese sentimiento para guiarnos en nuestra toma de decisiones: ¿Qué me dice este sentimiento que debo hacer en este momento? ¿Qué puedo hacer en este momento?

"Cuando era niño y veía cosas aterradoras en las noticias, mi madre me decía: 'Busca a los ayudantes. Siempre encontrarás personas que te estén ayudando'". Fred RogersNunca vi un programa completo del Sr. Rogers, pero después de haber visto la película reciente, “Un hermoso día en el vecindario”, protagonizada por Tom Hanks, me di cuenta de cuánto me perdí. En un momento en que "aprendizaje socioemocional" no era una palabra de moda, Fred Rogers estaba dando a sus fanáticos una base en inteligencia emocional.

La misma palabra "sentimientos" puede evocar sentimientos negativos basados ​​en experiencias de la niñez o expectativas sociales. Cuanto más vivo, más creo que los sentimientos no son un escape de la realidad, sino un viaje al corazón de la realidad. Es por eso que a veces pueden dar tanto miedo y por qué preferimos evitar sentir esos sentimientos. No pensaríamos en ir al cine con los ojos vendados. No pensaríamos en asistir a un concierto con tapones para los oídos. Así como nuestros sentidos nos enseñan sobre el mundo que nos rodea, nuestros sentimientos nos enseñan sobre nuestros mundos interior y exterior y cómo integrarlos.

Estoy convencido de que si nosotros, como adultos, no permitimos que nuestros hijos y nosotros mismos procesemos los sentimientos de esta pandemia, saldremos de ella con mucho equipaje que cargar. Un simple intercambio y una discusión alrededor de la mesa de la cena de "Este es mi mejor y más bajo del día" puede ser de gran ayuda para comenzar el proceso de curación.

Mis disculpas al espíritu del Sr. Rogers por mis primeros años de asumir que su programa era infantil. Al contrario, sabía que la vida no era para los débiles de corazón. Creo que eso fue lo que alimentó su pasión por darles a los niños una educación en inteligencia emocional.

Con sentimiento,

Sra. Reeser